Lumen Spanish

E STANISLAO P APCZYNSKI 36 cia, más que cualquier otra cosa, lo que estaba llevando al país a la ruina. Por lo tanto, en 1656, en nombre de toda la República de Po- lonia, hizo un voto solemne en la catedral de Lvov de que libraría a los campesinos de “las cargas injustas y de la opresión”. 12 En ese tiempo hubo otros que juraron defender la causa de los oprimidos. Cristóbal Opalinski, que murió en 1655, escribía que Dios estaba castigando a Polonia por oprimir a los campesinos, que no eran considerados ni como prójimos ni tan siquiera como seres humanos. 13 Simón Szymonowicz (†1629), Simón Starowolski (†1656), Wenceslao Potocki (†1696) y otros sostenían opiniones si- milares. 14 Padre Papczynski también se encontraba entre los que de- fendían a los campesinos. La trágica situación del país, atormentado por continuas guerras, crisis internas e injusticia social se combinaba con desastres naturales como malas cosechas o la destrucción de cosechas, frutas y productos por la langosta o las frías temperaturas, la destrucción de edificios y ganado por las inundaciones. Hasta terremotos llegaron a registrarse en 1650 y 1652. Pero fue la plaga la que se llevó más víctimas. Sa- cudió a Polonia y diezmó a sus habitantes durante casi todo el siglo XVII. En Varsovia, 2.375 personas murieron y en Gdansk otras 10.454 en 1624-1625. La muerte negra (mors nigra) que se exten- dió desde Ucrania luego de la batalla de Berestczko, a través de Lvov, Cracovia y más allá, por la cuenca del Vístula, al norte del país, causó la muerte de 37.000 personas sólo en Cracovia, mientras que 250 personas morían cada día en los alrededores de la ciudad. La plaga volvió a surgir en los años 1627-1632, 1637-1639, 1641-1642, 1652-1654, 1661-1662, 1667 y así, a lo largo de toda la vida del fundador de los marianos, que se preocupaba principalmente por las almas de los que perecían en la guerra o por las plagas. El campo po- laco en esa época era deprimente, casas vacías con los cuerpos de los muertos, y gente hambrienta escondida en los bosques. Muchos mo- rirían de hambre. Se registraron incluso incidentes de canibalismo. El cuadro calamitoso se completaba con las tropas extranjeras que asolaban el campo, con incursiones de robo y violencia. 15

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