Lumen Spanish

En vista de una actitud tan desfavorable de parte del obispo Wit- wicki, Padre Estanislao volvió a dudar sobre si estaba en el camino correcto todavía, si aún estaba cumpliendo con la voluntad de Dios, voluntad que trataba de discernir en la actitud de las autoridades de la Iglesia hacia su instituto religioso. Una vez más reconsideró la po- sibilidad de retornar a los padres escolapios. El 23 de marzo de 1688 envió una carta al superior general, Padre Alexis Armini, pidiéndole su consejo en este tema y prometiéndole aceptar su decisión. En la carta sólo escribió sobre sus dudas, pero no mencionó la amenaza que enfrentaba la congregación. 262 Aunque no conocemos la res- puesta del superior general, probablemente alentó a Padre Estanislao a seguir con su trabajo, que retomó con crecido entusiasmo. Sabía que los que no terminan el trabajo que empezaron no eran mucho mejores que los que nunca lo comenzaban. Por ello, decidió conti- nuar con lo que había comenzado. Primero era necesario vencer el prejuicio del obispo Witwicki y ganar su favor. Esto no fue fácil porque el nuevo obispo de Poznan era un superior estricto y un firme disciplinador. Ya que ambos mo- nasterios marianos estaban en el territorio de su administración, de- pendían totalmente de su voluntad. El nuevo ordinario podía retirar el apoyo de su predecesor, y la congregación, que aún no tenía la aprobación de la Santa Sede, podía ser disuelto. Esto era exactamente lo que esperaban los enemigos de Padre Papczynski. Padre Papczynski respondió a los ataques de sus adversarios de una forma muy cristiana. No se defendió, no trató de explicar, sino que, en vez de esto, dedicó al obispo Witwicki uno de sus trabajos más bellos, publicado en Varsovia en 1690: las meditaciones sobre la Pasión del Señor, titulada Christus patiens ( El Cristo sufriente). El libro contenía siete sermones para la cuaresma: BalneumHorti; Spon- tanea Vincula; Flagella Peccatoris; Spineum Diadema; Onus Leve; Cruz Gloriosa; Mors Mortis . Este pequeño libro fue el triunfo de Padre Papczynski sobre aque- llos que querían dañarlo. Menciona a sus enemigos en la carta en- E STANISLAO P APCZYNSKI 334

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