Lumen Spanish
viada al obispo con la dedicatoria, y pide su protección. Expresa su esperanza de que nada malo le suceda en la oscuridad de la noche ya que la estrella que brillaba en el escudo de armas del obispo la dis- persaría. Por tanto, podía estar en paz, como la luna que también es- taba en el escudo, y no temer a la jauría de perros que lo atacaban. El obispo, ganado por la dedicatoria, y la profundidad de las me- ditaciones de Padre Papczynski, fue más crítico con las acusaciones que recibía contra él y su congregación. Investigando todo el tema con más cuidado, y libre de prejuicios, llego a la conclusión que los cargos no tenían fundamento. 263 Una vez más, Padre Papczynski vio como las nubes venían y se iban, y sólo quedaba el cielo. Una vez más, se salvaba su obra. Pero fue una advertencia seria para él, y se dio cuenta de lo importante que era tener una mejor protección, por si algo similar ocurría en ele futuro. Era absolutamente necesario ob- tener la aprobación papal, para no depender de la voluntad cambiante del obispo. Padre Papczynski iba a esforzarse para asegurarse esta aprobación también por otra razón, o sea, para obtener para los marianos el de- recho de los votos solemnes, lo que detendría, esperaba, el aleja- miento cada vez más frecuente de la congregación, ya que los votos simples no tenían, según opinaban algunos teólogos, morales, una fuerza tan de peso como los votos solemnes. De acuerdo a esta vi- sión, los votos solemnes comprometían totalmente, o sea eran para siempre y no se podía obtener una dispensa. El religioso que los pro- fesaba estaba convencido de que eran irrevocables. Los votos simples no se consideraban irrevocables. Se los consideraba una simple pro- mesa, de la cual uno podía liberarse. 264 Padre Papczynski no estaba de acuerdo con esta interpretación. Creía que un religioso se comprometía total e irrevocablemente con su congregación, aunque sólo hiciese los votos simples. Por eso in- trodujo el requerimiento de hacer un juramento de perseverancia en la congregación. Lo que es más, sus constituciones de 1687 no ofre- cen posibilidad alguna de abandonar la vocación y dejar la congre- Fundación de una nueva orden religiosa 335
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