Lumen Spanish
Kraus escribe más tarde que, con respecto a la primera condición, su congregación nunca le había permitido a sus miembros ser dueños de bienes permanentes, y que Padre Papczynski se estaba ocupando de un tema que ya estaba establecido en las constituciones y que nadie cuestionaba. Padre Papczynski, sin embargo, lo cuestionaba porque sentía que había ocurrido una relajación de la idea original de po- breza en el Instituto Escolapio. Escribe en su Apologia : “Porque el ideal escolapio de la pobreza es tan estricto como el de los capuchinos, excepto que los escolapios pueden tener en sus casas provisiones reservadas por un año. No pueden ser dueños de bienes permanentes, de herencias, donaciones o pensiones... los bienes de sus iglesias debían conformarse a este ideal de pobreza: nada hecho con seda, oro o plata, con excepción de interior del cáliz”. 257 De acuerdo a Kraus, la recomendación hecha en el segundo punto de la carta de Padre Papczynski no era necesaria, ya que la congre- gación de los escolapios había siempre funcionado y continuaba fun- cionando bajo el título de la Santísima Virgen María. Pero Padre Papczynski se refería al culto de la Inmaculada Concepción que sentía debía expresarse en el título de la congregación, un detalle que Kraus ignoró. La tercera condición, dice Kraus maliciosamente, si bien estaba llena del espíritu de observancia religiosa de acuerdo a la antigua tra- dición, estaba siendo presentada por un religioso que tenía dinero a su disposición, que aceptó patrimonio sin el conocimiento o permiso de sus superiores, y lo utilizó para él. Kraus no dijo, sin embargo, que todo esto había ocurrido cuando Padre Papczynski ya no estaba subordinado a sus superiores escolapios, sino al obispo de Cracovia. Kraus se burla de Padre Papczynski cuando escribe: “¡Espléndido re- formador!” 258 y concluye con indignación que el Padre Estanislao no está buscando ser admitido nuevamente a la orden sino escribir leyes como si la congregación lo necesitara o le estuviese pidiendo que regresara. Naturalmente, no solo no se cumplió esta condición, sino que ni siquiera se la consideró digna de tener una respuesta. 259 E STANISLAO P APCZYNSKI 222
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