Vida consagrada 97 mismos, más cautelosos y vigilantes en los peligros, ocasiones y tentaciones; sean más prestos y fervientes a arrepentirse y hacer reparación por los pecados, en aprovechar su tiempo para Dios, en ser recíprocos al amor de Dios. Ocúpense en tener una conciencia pura. CR 163 Cargar la cruz con Cristo 27Siguiendo fiel y valerosamente a Jesucristo, cada uno debe estar preparado para sufrir y tolerar frío y calor, hambre y sed, escasez, penuria, dificultades, injurias, desprecios y humillaciones, donde las circunstancias lo exija, cada vez que parezca que esto contribuye a la mayor gloria de Dios, al beneficio espiritual de los demás y a la salvación de su propia alma. CR 168 Perfeccionamiento de los dones naturales 28Cada uno ha de esforzarse para formar, cultivar y perfeccionar su mente, voluntad, corazón, temperamento, carácter y talentos dados por Dios, con sólidas virtudes y buenas cualidades, conforme a su estado, de modo que pueda ser instrumento en las manos de Dios, a quien debe rendir cuentas de todo. CR 169 Virtudes cardinales 29Juntamente con las demás virtudes, busquen con empeño y desarrollen: la prudencia, que es la moderadora de las demás virtudes, mostrando el camino entre dos extremos y previendo en el Señor lo que se debe hacer para que sea correcto; la justicia, por la cual damos a cada uno lo que le corresponde y nos asegura la paz no solamente con nuestra conciencia, sino también con Dios y nuestro prójimo; la fortaleza, por la cual sufrimos con paciencia las adversidades al hacer el bien, sobrellevamos las cargas pesadas, superamos las dificultades y despreciamos el peligro de muerte; la templanza, por la cual no solamente moderamos las pasiones y acciones sino también por nuestro
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