Constituciones — Parte II 98 bien renunciamos los más grandes placeres del cuerpo y nos abstenemos, incluso, de las lícitas satisfacciones. CR 170 Humildad 30Siguiendo a Cristo, manso y humilde de corazón, deben hacer el máximo esfuerzo por adquirir el espíritu de humildad, amándolo verdaderamente, porque difícilmente se encuentre otro vicio que debilite tanto todas las virtudes, que despoje y desnude al hombre de toda justicia y santidad como el mal de la soberbia. Mt 11, 29; CR 171 Virtudes teologales 31Que la fe forme, anime y dirija completamente sus vidas, para que piensen, juzguen, hablen y obren bajo su luz; que su fe sea firme, viva e inquebrantable. Pongan toda su esperanza y confianza en Dios, porque es bueno, poderoso, fiel a sus promesas y por nuestros trabajos será el mayor premio en el cielo; Él es nuestra ayuda, en Él podemos todo. Pero sobre todo tengan la caridad que es la propia esencia de la perfección: amen a Dios infinitamente bueno sobre todas las cosas, y solamente por Él mismo, amen al prójimo por causa de Dios y en Dios. Por lo demás, no busquen ni utilicen ninguna cosa creada, sino de acuerdo con Dios, es decir, cuanto fuese necesario y útil para el uso en la vida diaria, para su propia perfección, el progreso de la Congregación, el bien del prójimo y la gloria de Dios. Col 3, 14; CR 172 Amar a los enemigos 32Perdonen generosamente las injurias; a nadie devuelvan mal por mal sino traten de vencer el mal haciendo el bien y, más aún, recen por sus adversarios, perseguidores y calumniadores. Mt 5, 44; Rom 12, 21; CR 173
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