Constituciones y Directorio 68 Al hacerlo así “que cada uno se esfuerce por tener una unión más estrecha con Dios en todas las cosas y por todos los medios, unidos íntimamente a Él tanto en la oración como en todas sus acciones; y procuren ser magnánimos, sumamente desprendidos y generosos en Su servicio.” (C 36, [edición 2008]). Al promulgar las Constituciones y el Directorio, le concierne a cada miembro familiarizarse completamente con estas leyes para que los principios contenidos en ellas puedan adquirir una fuerza vital en nuestros diálogos diarios con Dios y nuestros hermanos. Es nuestro deber solemne poner estos principios en práctica, y al hacerlo estaremos proporcionando un futuro para nuestra Congregación y haciendo nuestra vida religiosa verdaderamente fructífera. María Inmaculada sigue siendo nuestra guía en el camino hacia Jesús. Que su confianza en nosotros aumente, mientras que nosotros quienes llevamos su nombre estamos seguros de que nunca nos abandonará. Que en este año dedicado a ella, emerja más firmemente en nuestra vocación Mariana y que todas las obras apostólicas de nuestra Congregación tomen un nuevo significado y una nueva importancia. Roma, 27 de enero de 1988, en la fiesta del Beato Jorge Matulaitis – Matulewicz. Donald S. Petraitis, MIC Superior General
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