Constituciones y Directorio De Los Padres Marianos

Anexo 284 rivalidad, la sospecha, las calumnias, apegos exclusivos, la antipatía, los celos, las acusaciones, las burlas, los chismes, los abusos verbales, los acosos, la ambición, desprecio hacia otros, los disturbios, la confusión, las peleas y las discusiones. Según velará por la tranquilidad de su propio espíritu, de la misma forma con mucho cuidado, velará por la paz de los demás y de toda la casa, como guardián ferviente del amor. Prudentemente alejará todo mal tanto de toda la Congregación como de cada uno de sus miembros. Recuerden el amor de la Iglesia primitiva, sobre la cual el autor de los Hechos de los Apóstoles dice: “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma” (cf. Hch 4, 32). 5. Además, deben tener presentes las obras de misericordia,11 que hechas a sus miembros se le hace a Cristo la Suprema Cabeza. No descuidarán nunca (cf. Mt 25, 31–46) mostrarle a los demás fuera de la Congregación, todo posible acto de amor. Rodearán con amor no sólo a aquellos que le son benevolentes sino también a sus adversarios y enemigos [a quienes nuestro Señor con razón nos manda a amar]. Estas obras de por sí triunfarán el día del Juicio Final (cf. Mt 5, 44; Lc 6, 27. 35). Capítulo III Obediencia, pobreza y castidad 1. En primer lugar, deben obedecer a Dios, al papa, los obispos, los superiores de su Congregación; a sus vicarios, a los oficiales de la casa y a la campana que los llama a realizar ejercicios comunes y, lo hacen rápidamente, de buena gana, perfectamente, pacientemente, humildemente, valientemente, con perseverancia. Además, no duden en someterse a los hombres, ya que el apóstol quiere que estemos sujetos a toda creación [humana] 11 Cf. Templum Dei Mysticum, Varsaviæ 1998, cap. XXI, pp. 84–100, donde el santo Padre Estanislao ofrece una amplia discusión sobre las obras de misericordia hacia el cuerpo y el alma y fervientemente las recomienda.

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