Lumen Spanish
Y en otro momento, mi otra hija, que estaba estudiando en una secundaria en Varsovia, dejó la escuela y comenzó a vivir una vida peligrosa. Yo estaba muy preocupada. Sabía en qué peligro estaba porque conocía el camino que estaba recorriendo, y no quisiera ha- blar de ello aquí. Me sentí impotente. No sabía siquiera por dónde empezar a buscarla y cómo ayudarla. Pero seguí clamando con toda mi esperanza «Padre Estanislao, Siervo de Dios, ayúdame». Vi que él sería mi rescate. Comencé a rezar, a recitar la Novena. No pedía que se graduara, sólo que abandonase el camino que había elegido y volviera a casa. En ese momento, teníamos un retiro de Cuaresma en nuestra igle- sia. Recibí la Santa Comunión por las intenciones de mi hija, y recé al Siervo de Dios Padre Estanislao. En el segundo día del retiro, cuando volvía de la iglesia, alguien golpeó a la puerta. Contuve mi aliento. Sí, era mi hija que volvía a casa. La recibí como el padre en la Biblia recibe a su hijo pródigo. Mi hija rompió con su pasado, con Varsovia, con los amigos que tenía. Consiguió trabajo y se transformó en una muchacha ejemplar y una católica honesta. Todo esto pasó por el Rev. P. Estanislao. Por esto, estoy conven- cida de su santidad y oro por su beatificación. Gracias sean dadas a Dios. Muy agradecida, L.” 149 * * * “En la calle Wilenska en Varsovia, vivía un ateo empedernido, gra- vemente enfermo de tuberculosis pulmonar, con su esposa, que era aún más atea. Cuando sus vecinos quisieron llevar un sacerdote, su esposa les dijo que ‘jamás permitiría que un sacerdote se acercase a su esposo’. Para ellos, el partido y el comunismo era su dios. Me dolía que el alma de este hombre se perdiera. Decidí rezar ar- dientemente junto con mi hermana. Cada una rezó una Novena al Siervo de Dios, Padre Estanislao Papczynski, pidiéndole un milagro, que el hombre enfermo pidiese ver un sacerdote. Rezamos la Novena Culto póstumo 461
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