Lumen Spanish

la restauración de su salud, y cambios en su situación material, fami- liar o espiritual. Los relatos fueron seleccionados entre los testimonios que los padres marianos habían recolectado desde la última guerra mundial (aunque algunas de ellas habían llegado antes) hasta el día de hoy. Están llenas de fe ardiente y gratitud sincera a este gran po- laco e hijo de la Iglesia, Padre Estanislao Papczynski. 148 Debajo in- cluimos algunos de los testimonios más conmovedores que muestran cuán cerca están del corazón de Padre Papczynski los cuidados y ne- cesidades de la gente. * * * “Había un problema muy difícil en mi familia. Mi yerno era un alcohólico. Muchas veces volvía ebrio a casa, sucio, herido, y comen- zaba a pelear con su esposa. Golpeaba a su esposa, mi hija. La at- mósfera en el hogar era simplemente horrible. Miedo constante, nervios y una dolorosa ansiedad para ver en qué condiciones regre- saría a casa. Mi hija y yo no podíamos hacer nada. Debíamos perma- necer calladas y llorar. Yo recé mucho. Mis oraciones estaban llenas de lágrimas. En ese momento, supe del Siervo de Dios, Padre Papczynski. El Padre Estanislao Idziuk me envió un folleto sobre él por medio de mis hijos y nos recomendó rezar por varias intenciones. Comencé a rezar la Novena de la Inmaculada Concepción a través de la intercesión de Padre Papczynski, y recibí la comunión por nueve días consecutivos. Creo profundamente que el Padre Estanislao nos ayudó. Después de todo, ¿es sólo una coincidencia que apenas ter- miné mi novena, mi yerno regresó a casa sobrio y luego, para nuestra felicidad, dejó de beber? Hoy, mi hija y mi yerno viven una vida ejem- plar, en armonía, como Dios quiere. Gracias, Padre Estanislao. Muchas veces recé y le pedí a Padre Estanislao que intercediera por mí. Cuando mi esposo estuvo muy enfermo, con neumonía, fiebre alta y otras complicaciones, y los doctores decidieron que debía ir a un hospital, comencé a rezar la Novena , pidiendo la intercesión de Padre Estanislao, y recibí la Comunión diariamente. Al quinto día, mi marido se recuperó, su fiebre bajó y se recuperó sin ir al hospital. E STANISLAO P APCZYNSKI 460

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