Lumen Spanish

E STANISLAO P APCZYNSKI 40 “Y, entonces, entraron a Roma, una procesión de 300 personas, 20 carruajes, 30 mulas y 10 camellos; todo brillaba con oro, piedras preciosas y diamantes; las sedas, las plumas, los botones, las hebillas, las redes doradas, los satenes, los terciopelos, las pieles, las espadas, los arcos, los cascos, todo brillando con colores fabulosos; los aristó- cratas polacos, hijos de las familias más prominentes de la República de Polonia... Ossolinski lucía un traje bordado en oro, sostenido por 20 botones hechos de grandes diamantes. Sobre sus hombros una capa de piel, la boina en su cabeza adornada con un penacho de plu- mas que se movían en la brisa, y un broche costoso y brillante. Una espada, cubierta de piedras preciosas, pendía de su cintura, y condu- cía un corcel gris adornado con flores y plumas negras en montajes de diamantes. Hasta el día de hoy se cuentan historias de los caballos de los visitantes polacos, y de cómo perdían sus herraduras de oro (mal ajustadas a propósito), y la gente del pueblo se peleaba por ellas. Así era la República de Polonia en esa época”. 22 Pero no eran tiempos libres de preocupaciones. La gente moría por millares en batallas como por ejemplo la batalla de Warka en el río Pilica (7 de noviembre de 1656), en la que los ejércitos de Czar- niecki 23 mataron a varios miles de los selectos soldados suecos. El río, rojo de sangre, estaba repleto de cadáveres. 24 Los soldados morían también fuera del campo de batalla, y no los protegía ninguna con- vención internacional. El 28 de agosto de 1656, en Trzemeszna, (hoy Strzemeszna cerca de Rawa), la división de Czarniecki aplastó a una fuerte formación sueca que trataba de ingresar a Prusia en pos de su rey. Los que pudieron escaparse del campo de batalla para bus- car refugio en los bosques, morirían a manos de los campesinos. 25 Eran épocas de locura en el campo de batalla. Uno de los que se dejó llevar por esta locura fue Jorge Rakoczy, Príncipe de Transilvania (1648-1660), que atacó a Polonia en 1657. En venganza por su sa- queo en Polonia, Jorge Lubomirski 26 destruyó las propiedades de Rakoczy en Hungría en dos semanas. Quemó y destruyó todo lo que pudo, dejando “sólo agua y tierra”. Luego, después de haber aceptado una gran suma como rescate de manos de la madre de Ra-

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