Lumen Spanish
Fundación de una nueva orden religiosa 317 a verlo como un paralelo de la curación del hijo del oficial en el Evan- gelio de Juan (Jn 4, 43-54). Un día Padre Papczynski estaba de camino del monasterio de Ko- rabiew a la villa de Jeruzal, a siete kilómetros, para proclamar la Pa- labra de Dios allí en ocasión de una gran celebración. Al pasar por la villa de Staropol, que pertenecía a las tierras del conde Trzcinski, la hija del conde, que había estado enferma por algún tiempo, estaba a punto de morir. Los sirvientes del conde vieron a Padre Estanislao y le avisaron a su amo. El conde envió a su gente a que lo busque y le pida si por caridad podía pasar por la casa y consolar a la familia tan entristecida por la inminente muerte de su hija. Padre Estanislao con- testó que no podía interrumpir su viaje, ya que lo esperaban para ce- lebrar Misa y dar un sermón en su lugar de destino. Pero les pidió a los hombres que le aseguren al conde que su hija no moriría. Todo lo contrario, viviría una larga vida, se haría monja y sería una buena servidora del Señor. Sin embargo, su hija menor, que ahora estaba fuerte y saludable, pronto se enfermaría y entraría a la vida eterna para reinar con Cristo el Señor en su estado de virginal inocencia. Todo ocurrió como Padre Estanislao profetizó, y los miembros de esta familia hablaron de esto durante años, alabando la santidad del “Reverendo Padre Estanislao”. La hija sana del conde, de hecho, pronto enfermó y murió. La hija enferma, salvada de la muerte, in- gresó al convento de las hermanas dominicas de Piotrkow tiempo después. Fue elegida madre superiora del monasterio muchas veces. Las hermanas la honraban y respetaban porque era un verdadero mo- delo de santidad. 210 En Nowa Jerozolima, también, Padre Papczynski hizo muchas cu- raciones y estas noticias se esparcieron rápidamente. La gente enferma en cuerpo y espíritu acudía a él de todas partes. 211 Con sus oraciones, lograba devolverles la salud y consolarlos en sus ansiedades. Para ocul- tar sus dones milagrosos, atribuía las curaciones a San Rafael Arcángel. Por ello, mucha gente, agradecida por su curación, traía objetos vo- tivos de plata y los colocaba en el altar de San Rafael en el Cenáculo . Algunos milagros fueron espectaculares, y fue muy difícil ocultarlos.
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