Lumen Spanish

A veces Dios Misericordioso le revelaba los misteriosos designios de su Divina Providencia a este amante de las almas del Purgatorio. Un día, mientras estaba rezando con sus compañeros en el coro, vio a un alma temerosa que estaba siendo duramente juzgada por Dios por sus pecados y temblando de miedo ante la condenación. Con- movido por este alma, le dijo a sus compañeros, rompiendo el silen- cio: “Oremos por esta alma que está siendo juzgada en este momento” ( Oremus ad invicem pro anima, quae modo iudicatur). Aunque no reveló quién era ese alma, siempre se supuso que era la del rey Juan III Sobieski, que murió en Varsovia en ese momento. 143 Animado por el amor a las almas que sufrían en el Purgatorio, Padre Papczynski ofreció todas sus enfermedades, sufrimientos, tra- bajos, persecuciones, mortificaciones, ayunos, penitencias, buenas obras y méritos por ellas. Impuso la misma obligación a sus compa- ñeros. 144 Para alentarlos a que hicieran esto, les recomendó en su Tes- tamento en 1692 que cualquiera que realizara estos actos de amor heroico sería recompensado doblemente por Dios . “Les prometo, escribió, una doble recompensa de manos de Dios a todos aquellos que elijan y apoyen a esta pequeña Congregación de la Inmaculada Concepción, que ha nacido por voluntad de Dios para asistir a los difuntos”. 145 El siguiente evento contado por Padre Wyszynski revela cuan efec- tiva es tal ayuda hacia las almas del Purgatorio. Un religioso muy santo, incapacitado por una grave enfermedad, sintió que se acercaba su muerte. Todavía muy alerta y consciente, hizo una confesión con su superior. Al terminar la confesión le fue dada la absolución. Tenía mucho miedo de los castigos que le espe- raban en el Purgatorio, pero no tenía tiempo suficiente para arrepen- tirse de sus pecados. El confesor lo consoló diciéndole que se arrepentiría de sus pecados mientras durase la Misa por su alma. Pronto el religioso murió y el sacerdote se dirigió inmediatamente al altar para celebrar Misa por su alma. Apenas había terminado la Misa y mientras decía las palabras “ E Verbum caro factum est”, su compa- E STANISLAO P APCZYNSKI 294

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