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E STANISLAO P APCZYNSKI 278 Cuando un miembro de la familia Karski estuvo en la Cuidad Eterna como delegado de la República de Polonia, el Papa Urbano VIII le regaló este icono de la Santísima Virgen María. Más tarde, se lo ubicó en la capilla de la casa de la familia Karski, y fue ante este icono que Padre Papczynski cambió su hábito escolapio negro por el hábito blanco mariano. En su testamento, el Sr. Karski dio instrucciones a sus herederos que después de su muerte el icono debía ser transferido al monasterio de Padre Papczynski. Pero cuando su marido murió, Ana Karska no quería separarse del icono mientras viviese. Estableció una fundación para una transferencia solemne del icono luego de su muerte, y para asegurarse de que se celebraría la Santa Misa ante esta imagen todos los sábados perpetuis temporibus. También preparó una tumba para ella y sus herederos en el monasterio mariano, así descansarían eter- namente junto a su imagen tan amada. Luego que Ana Karska murió, su hijo tampoco quiso separarse del icono, y le pidió a los marianos que le permitiesen tenerlo en la capilla de su casa hasta su muerte. Se aferró a esta decisión, aún cuando los marianos insistían que debía darle el icono a la eremita. En ese momento, Dios envió muchos problemas y enfermedades a la familia Karski. Todos estaban convencidos de que esto estaba pa- sando porque se negaban a cumplir con el testamento y el deseo de sus predecesores. Sin embargo Karski, aún estando gravemente en- fermo, no quiso dar el icono porque consideraba que era un tesoro familiar muy grande. Había estado muy enfermo durante tres años, y prefería morir a perder el icono. Sin embargo le ordenó a sus hijos que lo entregaran luego a los marianos. Su heredero, José Karski, también le pidió a los marianos y a Padre Wyszynski que le permitieran retener el icono hasta su muerte. Los marianos se negaron, pero él igualmente no cedió. Sólo expresó el deseo de que, luego de su muerte, se transporte el icono junto a su cuerpo hacia el Bosque de Korabiew. Pronto enfermó gravemente y murió en la plenitud de su vida. Su esposa, cumpliendo la voluntad de su marido, lo enterró cerca del monasterio mariano, pero el icono

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