Lumen Spanish

momento estaba lleno de dudas sobre si debía regresar con los esco- lapios. Incluso hizo algunos esfuerzos con este fin. Es difícil entender cómo pudo haber sucedido eso cuando recordamos todo lo que tuvo que luchar para poder salir de la orden durante más de un año, y cómo había estado trabajando en eso hasta mediados de diciembre de 1670. Para entender este inesperado cambio de actitud, debemos tener en cuenta que, hacia finales de 1670, lo atormentaban, como luego él mismo confesaría, muchas dudas con respecto a su cambio de la vida religiosa a la de sacerdote diocesano, en la cual no podía hallarse. 238 Sus dudas fueron incrementadas por el hecho de que el obispo Oborski, que tanto lo había ayudado hasta ese momento, le negaba su apoyo para fundar una nueva congregación, lo que le im- pedía utilizar un nuevo hábito. 239 Con tantas dudas interiores, Padre Papczynski escribió una carta al superior general de los padres escolapios a comienzos de 1671. A mediados de enero, cuando Padre Miguel Kraus se detuvo en Kazi- mierz de camino a Roma, Padre Estanislao le preguntó si podría ser admitido nuevamente en los escolapios si el superior general daba su permiso. 240 Padre Kraus se lo negó, y le dijo que no podía aceptarlo, que acababa de recibir una orden del superior general de sacarlo de la congregación. Como esta decisión ya se había tomado, él no quería oponerse a ella. 241 Entonces, Padre Miguel recurrió al obispo auxiliar Oborski y le pidió que forzara al Padre Estanislao, ahora un subordinado del or- dinario, a entregar el hábito escolapio. El obispo citó a Padre Papczynski y le recordó que él mismo había prometido no hacía mucho hacer esto, y que él (el obispo) le había asegurado bajo su autoridad a los escolapios que este tema sería solucionado. Aun con mala disposición hacia Padre Papczynski, el vicario superior provincial escribió que Padre Papczynski se negaba a entregar el hábito con la esperanza de regresar a los escolapios si ninguna otra orden lo quería. Según Kraus, había solicitado su ingreso a los dominicos, francisca- nos, carmelitas descalzos y benedictinos, pero había sido rechazado por ellos. 242 Sabemos que no es así, ya que el mismo Padre Papczyn- E STANISLAO P APCZYNSKI 218

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