Lumen Spanish
jado a los guardias en una posada, llegó a la residencia de los escola- pios solo en su carruaje, en teoría por otros asuntos. Después de un rato, pidió hablar con Padre Estanislao. En una larga conversación, lo trató de convencer de cambiar su decisión y mudarse a Rzeszow o a Podoliniec. Cuando Padre Papczynski le reiteró que quería que- darse en Kazimierz, que ya no estaba obligado bajo obediencia a los actuales superiores escolapios, porque no había hecho votos solem- nes, y que estaba subordinado al ordinario local, Opatowski le or- denó que dejase la residencia de Kazimierz. Cuando Papczynski le contestó que estaba residiendo en la diócesis de su obispo, y que sólo a él obedecería, Opatowski llamó a los guardias, apresó al Padre Papczynski, lo hizo atar y se lo llevó a Podoliniec. 149 En su posterior relato de este incidente, Padre Papczynski recuerda el trato particularmente cruel que recibió de Padre Opatowski. El in- cidente ocurrió el 9 de enero de 1670, un día de mucha nieve y frío. 150 Opatowski se llevó a Padre Papczynski inesperadamente, por ello él no estaba lo suficientemente abrigado para este clima. Con la ayuda de dos guardias ortodoxos rusos lo puso en un carruaje cu- bierto y lo llevó a Podoliniec, casi a 100 km de Cracovia, en una ruta que se extendía por las montañas. De acuerdo a Padre Estanislao, el carruaje era una carroza cubierta, pero el obispo Oborski dijo que el carruaje no tenía techo. Kraus explica esta inconsistencia diciendo que al principio el techo del carruaje estaba cubierto, pero más tarde, de camino a Cracovia, fue retirado el techo para que el pasajero pu- diese estar más cómodo. 151 Esta fue una dudosa muestra de caridad, ya que Padre Estanislao, congelado hasta los huesos, casi pierde la vida en el trayecto, porque había sido golpeado en la espalda con un palo y estaba malherido. Esto fue lo que el mismo Padre Papczynski escribió sobre su secuestro : “ El superior provincial me puso en un carruaje con techo, y me llevó, a medio vestir, en un clima invernal muy frío, por casi 20 millas, y casi me mata durante el viaje, con un golpe en mi cuello con un garrote. En Podoliniec me mantuvo en- cerrado en una celda, aunque estaba enfermo. Cuando le pedí recibir el Sacramento de la Extrema Unción, lo prohibió. Y prohibió que vinieran a verme, aunque estaba ya cerca de la muerte”. 152 En la encrucijada 197
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