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Padre Kordecki resultó ser un líder especial. Preparó una excelente defensa del monasterio de Jasna Gora. Ubicó en la fortaleza a muy buenos soldados, y su artillería era superior a la de los cañones suecos. Perdió sólo dos soldados, uno de los cuales murió en combate y el otro por un infortunado accidente murió bajo fuego amigo. 60 Surgió una nueva esperanza en el pueblo polaco durante el sitio de Jasna Gora. Muchos campesinos y ciudadanos tomaron las armas y el levantamiento se extendió por la región de Podkarpacie y los montañeses de la región de Ziwy también se involucraron en guerra de guerrillas. El levantamiento fue apoyado por la gente de Pilsno, Biecz, Krosno, y Nowy Targ. Una unidad de campesinos, de unos millares, recapturaron Nowy Sacz, y se la quitaron a los suecos. 61 Lo que muestra que los compatriotas de Padre Papczynski no estaban sentados sin hacer nada. El ejército polaco, que hacía poco se había pasado al lado del ene- migo, formó una confederación contra los suecos en Tyszowce en diciembre de 1655 y guiados por el comandante de Polonia Estani- slao Potocki y el comandante de Polonia Estanislao Lanckoronski, juraron fidelidad al rey Juan Casimiro, que pudo volver ya en enero de 1656. Retornó guiado por Jorge Lubomirski, por la ruta vía Lu- bowla, Dukla, Krosno, y Lancut, donde se unió a los confederados el 22 de enero de 1656. Luego continuó a Lvov, que aún no había sido capturada por los suecos, y en ese momento muchas fuerzas se unieron a él. Esteban Czarniecki, un líder valiente, estaba a la cabeza, y comenzaron una guerra de guerrillas en la cual los suecos sufrieron grandes pérdidas. Al mismo tiempo, como ya hemos mencionado, el rey Carlos X Gustavo pudo persuadir a Federico Guillermo, elector de Brandenburgo, para que se volviese su aliado, y seguido de un considerable ejército, comenzó una campaña contra Juan Casimiro en enero de 1656. Pero el levantamiento ya se iba contagiando en todo el país, y la suerte de los participantes de esta guerra se revir- tió. 62 El rey sueco se encontró en retirada. Fue perseguido por los ejér- citos de Esteban Czarniecki y Jorge Lubomirski, sólo con gran difi- E STANISLAO P APCZYNSKI 112

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