Constituciones — Parte I 90 Auxilio a los agonizantes y difuntos 8La unión de los que peregrinan por este mundo con los que descansan en la paz de Cristo no se interrumpe; es fortalecida por la comunicación de bienes espirituales; lo cual es lo que la Iglesia siempre ha enseñado. Por consiguiente, nuestra Congregación, siguiendo la fe perenne de la Iglesia en la comunión de los santos en el Cuerpo Místico de Cristo, fiel a su misión desde su comienzo, honra grandemente la memoria de los difuntos y con gran devoción ofrece plegarias por ellos. Procuren los cofrades, por lo tanto, ayudar a las almas de los fieles difuntos detenidas en el purgatorio para expiar sus penas, con oraciones y principalmente con el sacrificio de la Santa Misa, con las indulgencias y las mortificaciones, ofreciendo también por ellas las obras piadosas y otras buenas. “Es un pensamiento santo y saludable rezar por los difuntos para que sean librados de sus pecados” (2 Mac 12, 46). Igualmente, no descuiden el socorrer a aquellos que se encuentran en peligro de muerte: con las oraciones, los santos sacramentos, y con todo el ministerio pastoral de esperanza, depositada en la misericordia de Dios. LG 49–50; NV I, 2; VVen 48–49; CR 16; Instr. XVI, 8 Al servicio de la Iglesia 9Que los cofrades tengan el mayor honor, amor y sacrificio para con la Iglesia, que es la semilla y el principio del Reino de Dios sobre la tierra y esposa de Cristo. Guiados por sus principios y su espíritu, y por su Jerarquía, correspondan a los anhelos y deseos de ella [la Iglesia]. Sírvanla según sus fuerzas, con todo el empeño y de toda manera, venciendo con fortaleza todos los obstáculos y peligros, sin dudar, cuando lo exijan las circunstancias y el bien de la Iglesia, enfrentando las dificultades y adversidades, sacrificándose completamente. NV I, 3; CR 5 De todas las naciones y para todas las personas 10 La Congregación admite con amor entre sus miembros a todos los que Dios llama, y trata celosamente de extender su apostolado a todas las culturas, tribus, generaciones, pueblos y naciones. Que los cofrades estén preparados, con la ayuda de la gracia divina, a cumplir las recomendaciones de
RkJQdWJsaXNoZXIy MjI2Mw==