Lumen Spanish
Polonia a fines del siglo XVIII dificultaron aún más los contactos con la Santa Sede y frustraron los esfuerzos de recomenzar el proceso de beatificación. 125 Aunque el proceso de beatificación de Padre Papczynski se inte- rrumpió, los esfuerzos por parte de los marianos para reiniciarlos nunca cesaron. Antes que nada, continuaron refiriéndose a su auto- ridad moral. Continuaron celebrando el aniversario de su muerte. Y continuaban llegando a los marianos relatos de muchas gracias que habían sido recibidas por la intercesión de Padre Papczynski. 126, Durante el siglo XIX, los siguientes escribieron sobre Padre Papczynski: Luís Górski en 1843, Benjamín Szymanski en 1848, Luís Tripplin en 1854, Francisco Sobieszczanski en 1868, Ambrosio Wa- dowski en 1880 y Valeriano Mrowinski en 1898. En 1891, Padre Bernardo Pielasinski obtuvo el permiso para consagrar la restaurada iglesia del Cenáculo donde se encontraban los restos mortales de Padre Estanislao. 127 El siglo XX trajo una rica bibliografía sobre el fundador de la Con- gregación de los Marianos. Muchos autores hacían la misma suge- rencia es sus escritos, o sea, que el proceso de beatificación de Padre Papczynski debía retomarse. Informaban a los lectores sobre pere- grinajes a su tumba y favores que habían sido concedidos a través de su intercesión. En 1964 una comisión histórica reunió353 cartas de todas partes de Polonia, escritas entre 1932-1964. Sus autores hablan de muchas gracias obtenidas a través de la intercesión de Padre Es- tanislao, como: recobrar la salud, u obtener ayuda efectiva en una dificultad material o situación espiritual. Alguna de estas cartas con- tienen relatos de eventos que pueden clasificarse como milagros en el sentido estricto de la palabra. 128 Recordemos uno de estos relatos. En 1964, Paulina Ciechomska, de 65 años, una residente de Soko- low, testificó que había sufrido terriblemente por sus várices. No podía pedir ya la ayuda de doctores, por ello, en 1953, recurrió a Padre Papczynski. Cuando rezaba en su tumba, fue curada. Desde entonces, sus várices no volvieron a aparecer y no sintió ya más dolor. 129 Culto póstumo 453
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