Lumen Spanish
que iba a ser un Instituto de la Inmaculada Concepción. En ese mo- mento ofreció a “la Madre de Dios, la siempre Virgen María, conce- bida sin pecado” su corazón, su alma, su intelecto, su memoria, su voluntad, sus sentimientos, su mente, sus sentidos internos y exter- nos, su cuerpo, quedándose con nada, para poder ser así sirviente de la Santísima Virgen María. 34 Más tarde, inculcó este amor y especial dedicación a la Santísima Virgen en todos los miembros de la orden religiosa que fundó. Por mucho tiempo llevó Padre Papczynski la idea de una orden religiosa dedicada a María en su corazón. Luego de dejar a los escolapios, el obispo de Plock, Juan Gebicki, le ofreció el oficio de canónico y lo invitó a su diócesis. Padre Papczynski re- chazó la oferta, para poder llevar a cabo su intención. 35 Aún cuando solicitara a los escolapios regresar a su instituto, puso como condición que se dedicaran a extender el honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. 36 Cuando discernió que no era la voluntad de Dios que regresase a los escolapios, fundó un nuevo instituto reli- gioso dedicado a María. En la regla de la nueva congregación, Padre Papczynski le orde- naba a sus compañeros que hicieran todo lo posible para promover el culto de la “Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María”. 37 Recomendaba que sus compañeros siempre mostraran una veneración indestructible a la “Virgen concebida sin pecado” y les recordaba que sus votos eran para “Dios y la Santísima Virgen”. Era su deseo que Dios encontrase “la predilección más dulce en la San- tísima Virgen María, Madre de Dios, Madre de misericordia, la única esperanza y refugio de los pecadores”. 38 En su testamento, Padre Estanislao le ordena a su sucesor conti- nuar asegurándose de que los miembros de la congregación venera- sen a la Santísima Virgen recitando el Pequeño Oficio de la Inmaculada Concepción y el rosario entero. 39 Padre Estanislao siempre puso su esperanza de obtener el cielo en este excepcional privilegio de la Santísima Virgen, o sea, su Inmacu- lada Concepción. Hablaba de esta verdad en sus sermones, “sobre Culto póstumo 433
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