Lumen Spanish

se aproximaba hizo su última confesión y pidió el Santo Viático. Luego de recibirlo con gran reverencia, pidió que se lo ungiera, y recibió esta unción con la misma reverencia. Deseando separarse de este mundo y estar con Cristo, en la presencia de sus compañeros (a quienes les dio su última bendición), en un inefable deseo de corazón y muestra de piedad, entre suspiros, débil en su cuerpo pero con mente clara, tomando su crucifijo, entregó pacíficamente su alma a Dios”. 121 Leporini también escribió que Padre Estanislao de Jesús María Papczynski entregó su alma a Dios, tomando y besando su crucifijo, en la fiesta de los estigmas de San Francisco de Asís, o sea, 17 de sep- tiembre de 1701, en la tarde, mientras caía el sol y desaparecía en el horizonte. 122 Sus últimas palabras fueron oídas por aquellos que lo rodeaban y fueron las palabras del Salmo , que es la oración de un hombre ator- mentado por una larga enfermedad y que pide a Dios que lo rescate: “En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu” (Sal 31, 6). 123 Así terminó la canción de su vida, y los compañeros reunidos al- rededor de la cama de este santo Padre se quedaron escuchando este silencio, más precioso que una canción, por mucho tiempo. Se fue en silencio hacia la oscuridad, pero en esa oscuridad se encontró con los brazos abiertos del Padre Celestial. Padre Wyszynski agregó: “Durante su vida entera, Padre Estanis- lao veneró a la Santísima Virgen María y fue un defensor ardiente de su honor. Por esto, el Señor Jesucristo le otorgó un doble privilegio. Primero, el de morir después de haber hecho su profesión solemne con la Regla de la imitación de las diez virtudes de la Santísima Virgen María, y segundo, que fuera puesto para su reposo eterno en un lugar similar a aquel donde la Madre terminó sus días, o sea, en el Cenáculo del Señor en Jerusalén”. 124 E STANISLAO P APCZYNSKI 408

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