Lumen Spanish
a dormir y antes de que se durmiera, dos demonios bajo la apariencia de monstruos negros con látigos se le aparecieron, prontos a casti- garlo. No pudieron hacerlo porque el sacerdote tenía una vela en- cendida frente al icono de la Santísima Virgen María en su celda. Los demonios sacudieron sus látigos y le dijeron: “Eres afortunado al tener esa luz encendida frente a la Virgen” y desaparecieron. Aterrorizado por esta visión, el párroco siempre se aseguraba que esta luz estuviese encendida frente al icono en su celda. Pero una noche, ésta se apagó y los demonios regresaron y le dieron una golpiza. Pidió ayuda, pero nadie vino. Casi muriendo de dolor, pidió ayuda a Dios y a la Santísima Virgen María. En ese momento, la casa se llenó de luz y los monstruos negros desaparecieron. Una bella figura, vestida con hábito blanco, como el que utilizaban los marianos, ingresó a la celda del sacerdote. La figura se acercó a su cama y preguntó : “¿Sabes por qué te dan azotes?” “No lo sé, mi señor,” contestó el sacerdote. “Sepa, entonces” dijo la figura “que es porque estás persiguiendo a los compañeros de la Santísima Virgen”. La figura continuó : “¿Quieres recuperar tu salud y vivir?” “Sí, por favor, mi señor” dijo el sacerdote. “Jura, entonces”, dijo la figura “que no los perseguirás más”. El sa- cerdote contestó: “Lo juro, mi señor”. En ese momento la figura le pidió que repitiese el juramento tres veces. El sacerdote lo hizo sin ob- jeciones. Luego que hiciera el juramento, la figura lo tocó y le dijo: “No morirás”. Cuando se estaba yendo, el sacerdote le pidió que le dijese quién era, porque quería saber a quién agradecer tanta bondad. La figura contestó: “Soy el mensajero de María” y desapareció. Sintiéndose dolorido y herido y con dudas de si sobreviviría hasta la mañana, el párroco llamó a los que vivían con él para que lo ayu- den. Uno de los sirvientes vino corriendo. El párroco le dijo que vaya corriendo y le pidiera a uno de los sacerdotes marianos que vi- vían en la casa del fundador (o sea, Lasocki) que viniese y lo preparase para la muerte, porque estaba en gran peligro. En ese tiempo, Padre Estanislao estaba en casa de Lasocki. Pero el anfitrión y sus huéspedes temían que fuese una artimaña de parte del párroco. Padre Papczynski, sin embargo, inspirado del cielo, le ordenó a uno de sus Fin de la vida de Padre Estanislao 395
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