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de los Marianos. Su propio testamento personal tiene la misma fecha del documento en el cual el obispo concedía la segunda aprobación de la Congregación de la Inmaculada Concepción. Las páginas del testamento del obispo están llenas de simplicidad, humildad, fe pro- funda y amor a Dios. Padre Estanislao visitó muchas veces a su mori- bundo amigo y protector. El obispo Wierzbowski estaba preocupado, ya que no podía dejarles mucho a los marianos en su testamento. Du- rante una de esas visitas, Padre Estanislao le pidió al obispo su paternal bendición para su congregación y le preguntó qué quería dejarles en su testamento. El obispo le dio su bendición y le dijo que le dejaba la Divina Providencia. Padre Papczynski recibió este regalo con gran gratitud “estaba muy feliz y alabó al Señor”. Desde ese día, comenzó a rezar tres veces “Padre nuestro” y una vez “Ave María” dos veces al día en honor a la Divina Providencia, y le pidió a sus compañeros que preservaran esta práctica piadosa en la congregación para siempre. 256 Más tarde, con la aprobación y los privilegios concedidos por la Santa Sede, se estableció en el Cenáculo una Confraternidad de la Di- vina Providencia. Muchas personas prominentes se unieron a ella y celebraron con gran entusiasmo la fiesta de la Divina Providencia cua- tro veces al año. La experiencia de todos los días demostró que la Di- vina Providencia era la mejor patrona del monasterio. Cuando otros monasterios, mejor dotados económicamente que los marianos, se quedaban igualmente sin fondos, el Cenáculo de la Divina Providencia siempre tuvo alimentos suficientes, medios para la construcción del monasterio y todo lo necesario para la vida religiosa normal. 257 Es de este testamento conmovedor del obispo que surge en los marianos la devoción a la Divina Providencia. Esta devoción se ex- presa en la festividad anual en el Cenáculo de Gora Kalwaria, cele- brada hoy el sexto domingo luego de Pentecostés. También es el nombre de la provincia polaca de los marianos. En la tarde del 6 o 7 de marzo de 1687, el obispo Esteban Wierz- bowski le entregó su alma a Dios. Dándole una sentida despedida Fundación de una nueva orden religiosa 331

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