Lumen Spanish
E STANISLAO P APCZYNSKI 310 En otro momento, un sirviente de otro residente de Gora de nombre Skarzewski, que alguna vez había sido estudiante de Padre Papczynski en la Escuela Escolapia de Varsovia, trajo a su ganado sin permiso a que pastase en los campos que pertenecían a los marianos. Cuando Padre Estanislao se lo prohibió, lo insultó y lo golpeó. Padre Papczynski soportó estos insultos con paciencia, pero el atacante pronto enfermó. Entonces recurrió a Padre Papczynski por medio de su amo, Skarzewski, y le pidió perdón. Padre Papczynski lo visitó personalmente y le dijo estas palabras: “Que Dios te perdone”. El hombre enseguida recuperó la salud. 189 Padre Papczynski fue asediado y perseguido aún por sus propios compañeros. Un sacerdote mariano, de nombre Grotowski, que tenía mala disposición hacia Padre Estanislao, dejó la congregación y se convirtió en párroco de la iglesia de Ostroleka. Persiguió a Padre Papczynski y a su instituto con gran tenacidad, calumniando a los Padres y Hermanos de la Inmaculada Concepción con palabras y ac- ciones. Le insistía a los otros miembros que siguiesen su ejemplo y dejaran la congregación. Un día Grotowski estaba viajando con un sirviente de un hombre llamado Staniszewski, a quien Grotowski había calumniado durante un juicio que tenía que ver con el pago del diezmo. Comenzó a discutir con este sirviente, y la pelea llegó a los puños. El sirviente era mucho más fuerte, muy pronto venció al sacerdote y le arrancó los ojos. Desde ese momento Grotowski dejó de perseguir a Padre Papczynski y a su instituto. Muchas veces cuando tenía hambre, golpeaba las puertas de los monasterios ma- rianos para pedir comida, y admitía públicamente a los marianos, a quienes había perseguido, que Dios lo había castigado tan severa- mente porque había abandonado la congregación y había perseguido a su fundador. 190 La mayor parte de los perseguidores de Padre Papczynski eran personas de bajo nivel social, residentes de Nowa Jerozolima. 191 Era muy paciente con ellos, y de acuerdo a Wyszynski, su respuesta usual a sus comentarios e insultos era, (siguiendo el ejemplo de Santa Edu- viges reina de Polonia) “Que Dios te perdone” (Parcat tibi Deus). 192
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