Lumen Spanish
bautizados pasan por el fuego luego de su muerte para purificar sus almas. Él sabía de esto, ya que durante sus largas oraciones, que a veces duraban toda la noche, descendía en espíritu al Purgatorio y estaba con las almas que sufrían allí. Padre Papczynski revivió particularmente esta devoción a las almas del Purgatorio en la primavera de 1675. En ese momento estaba ayu- dando como capellán del ejército polaco dirigido por Juan Sobieski, que estaba peleando con los turcos en Ucrania. 135 Padre Estanislao se sentía obligado a extender sus cuidados pastorales a las almas de los soldados que habían muerto en batalla, y oraba en sus tumbas. Se cree que en esa época en Ucrania, las almas de muchos soldados que habían caído se le aparecían y le pedían su intercesión ante Dios. Bajo la influencia de estas experiencias, y una profunda reflexión personal, el fundador de los marianos decidió que ayudar a las almas de los di- funtos, especialmente de aquellos muertos en una guerra o en la pes- tilencia (que normalmente acompañaba a la guerra) debía ser el segundo objetivo de su congregación. Luego de su regreso al Bosque de Korabiew, impulsó a sus hermanos a que orasen, hicieran peniten- cias y realizaran todo tipo de obras de misericordia como intercesión por las almas de los que estaban sufriendo en el Purgatorio. 136 La tradición reserva para nosotros otro relato de los contactos del Padre Papczynski con las almas del Purgatorio. Durante su estadía en Lubocza, en ocasión de la muerte de los padres del Sr. Karski, luego del servicio en la iglesia parroquial y antes de que haya comen- zado la comida, Padre Estanislao cayó en un éxtasis durante el cual, confesó después, vio a las almas del Purgatorio. Cuando volvió en sí luego de un momento, se levantó de la mesa y sin una palabra se di- rigió a la puerta. Como no podía llegar a ella sin molestar a los invi- tados sentados a la mesa del lado de la pared, caminó a través de la mesa, que estaba preparada suntuosamente, con varios platillos, sin tocar nada con sus pies o su hábito. En pocos segundos ya estaba en las puertas del comedor, ordenándole a un cochero que lo llevase al monasterio. A sus compañeros, sorprendido de su regreso temprano, simplemente les dijo: “¡Recen, hermanos, por las almas del Purga- Fundación de una nueva orden religiosa 291
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