Constituciones y Directorio De Los Padres Marianos

Directorio — Parte III 204 Completo cuidado de los enfermos 66Corresponde al superior de la casa, junto al enfermero, vigilar para que un médico sea llamado a tiempo para atender a los enfermos y que los remedios recetados por él les sean correctamente suministrados; procuren que sean atendidas sus justas necesidades y se les brinden comodidades. Todos los enfermos son apoyados por las oraciones especiales de toda la comunidad y asegurándoles la ayuda espiritual. (C 100) CR 396–400, 403 Paciencia en la enfermedad 67Los enfermos moderen sus exigencias en espíritu de penitencia y pobreza, y acepten de la mano de Dios la misma enfermedad como regalo de Dios y como medio especial de santificación, con paciencia y total sumisión a la Divina Providencia, sopórtenla tranquilamente. No rechacen la ayuda humana y la esperanza de recuperar la salud, no obstante deseen sobre todo que la voluntad de Dios se cumpla perfectamente. Los enfermos más graves, a su vez, sin temor prepárense para la muerte. (C 100) CR 398 Resolución de controversias 68Si alguna controversia surgiera entre los cofrades, deben ordinariamente resolverla dentro de la casa, con medios pacíficos, en espíritu de la caridad y la justicia. Tanto más, eviten, en cuanto sea posible, toda controversia y proceso judicial con extraños. (C 101) CR 333 Soportando y resolviendo disgustos 69Si alguno, en alguna ocasión, se sintiera agraviado por parte de alguien en cualquier modo, aunque fuera su propio superior, sopórtelo pacientemente por el mérito de la vida eterna o con modestia exponga con sinceridad al mismo superior personalmente o por otro, aquello que lo agravia. Si el superior no quiere o no puede resolver el asunto, está permitido recurrir a los superiores mayores, respetando las

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