Constituciones y Directorio De Los Padres Marianos

Constituciones — Parte III 124 no ser que impongan leyes injustas. Demuestren la debida reverencia y benevolencia a todas las naciones, principalmente a aquella en la que están trabajando. De ninguna manera se entrometan en facciones políticas o nacionales, ni participen en sus agitaciones. Manténganse al margen de los asuntos políticos y de las facciones; siempre y en todo lugar su partido es estar de parte de Cristo y de la Iglesia. CR 180, 191–192; Instr. II Merecer la estima del pueblo 116 Cofrades procuren comportarse en todo y entre todos, por amor a Dios y a la Congregación, de tal forma que se presenten irreprensibles ante todos y siempre merezcan el buen nombre y estima del pueblo, según aquellas palabras del Señor: “Brille su luz delante de los hombres de modo que, al ver sus buenas obras, den gloria a su Padre que está en los cielos” (Mt 5, 16). (D 81–82) CR 178–186, 193 La paz de Cristo 117 En las relaciones sean humanos y simples, cautelosos, circunspectos y prudentes; en las conversaciones sean moderados y discretos y también sinceros y veraces. Cuídense de no hablar mal de nadie ni de lesionar su fama, no introduzcan en la conversación temas que puedan dividir las personas. Empeñen todos sus esfuerzos en establecer entre todos el Reino y la paz de Cristo, fomentar la concordia y el sentido de fraternidad, y promover la salvación de todos. CR 182, 189–191 Práctica de las virtudes sociales 118 Los cofrades deben ser adornados por la humildad, mansedumbre, modestia, cortesía, amabilidad y madurez religiosa y la seriedad junto con la afabilidad, que por parte exterior y decoro sean ejemplo para los demás, edifiquen a aquellos que encuentren o se aproximen a ellos y hagan más eficaz su ministerio. CR 187

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